¿Qué es ser Mamá?

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Ciudad de México, Octubre 01 del 2018.

JP dice: Mi mamá es la menos mamá del mundo.

La primera vez que miré a la muerte de frente fue un 23 de enero de 1993, mi presión arterial era muy alta, estaba hinchada como un sapo que hace todo el intento por crecer y dar vida a pesar de mi vida -ahora recuerdo la medicina del sapo Alvarius-. Los dos hacíamos el intento de salir ilesos.

Mi bebé un poco raspado y yo drogada de un medicamento que me obligaba a confiar en los procesos naturales … entre esa nebulosa en mi mente, escuché al Doctor decir: Chaparrita, el bebé esta bien, nos costó mucho trabajo sacarlo… tiene la piel raspada, pero está muy bien… entonces, pude respirar y entrar en el buen sueño que da la supervivencia.

Hoy, a 25 años y un poco más de este episodio, ese bebé se muda a la vida adulta, en éstos días lo he visto comprar sus cosas como “señora” diría él, no he intervenido en absolutamente nada pero lo viene haciendo espectacularmente.

Aprendió bien, grita como histérico por todo lo que tiene que acomodar y resolver, se parece tanto a mí…

… ¿Qué es ser una mamá? … además, ser la menos mamá del mundo, me pregunto …

Ser “mamá” es una parte de mí, me llevó unos años entender esto … aún para algunas mujeres en el mundo latino, cuando te conviertes en madre, desapareces como mujer. Al marido le hueles a leche materna -algunos suelen consolarse en otro culo, mientras tu eres madre-, necesitas kilos para sostener a los hijos saludables y no sentirte culpable por la temperatura que les da de vez en vez, además de ocuparte de sus útiles escolares forrados y tareas realizadas, bien alimentados, educados y pobre de ti, si no eras amorosa y considerada o bien, si no servías la mesa con una sonrisa después de ir al mundo laboral para colaborar en sostener al hogar junto con el esposo. Ahora me surge bendecir a la gente que me permitió y permite sobrevivir a tanto en ese tiempo, Berthita antes y Elvi ahora, en verdad me hubieran reventado las venas de tanto “deber ser”.

Hoy me gusta ser la menos mamá del mundo, pues retomarme a la madurez, sabiendo que mis hijos sonríen al volar de casa, me permite besarme en la boca y sentir que los AMO para siempre en el presente, lo hacemos muy bien todos hoy, parados en la firme línea de vida y sin perder ningún detalle en el camino feliz pues también les enseño a cantar sus destinos.